Cuanto estés sentado en tu escritorio pensando en el día que estás teniendo, y que desearías estar en otra parte, recuerda tu propósito…

Eso suena lindo hasta que te das cuenta que no tienes un propósito, no tienes una razón para levantarte temprano por las mañanas con energía al 100%. Quizás la tenías cuando estabas estudiando o en algún otro punto de tu vida, pero ya no.

La depresión

Si fuésemos atletas olímpicos todo podría simplificarse; sabríamos que debemos entrenar cada día para lograr obtener una medalla y poder pararnos en el podio… ¿cierto?

¿Sabías que la mayoría de los atletas olímpicos después de regresar de las olimpiadas entran en una fase de depresión?

¿Sabías que Michael Phelps solía sentirse perdido aun siendo el hombre con más medallas olímpicas en la historia?

En algún momento, él dejó de entrenar, empezó a ganar peso, no le hablaba a su padre y no sabía qué hacer con su vida.

Sé quien se te de la gana

Ahora bien, no todo está perdido. En el día mundial de la lectura (23 de abril) estaba leyendo acerca de un inversionista que logró incrementar el capital inicial de su fondo de 5,000 USD a 15,000,000 USD en 12 años… parecía ser alguien que sabe a dónde va con su vida.

Lo que leí del inversionista es muy sencillo y me encantaría que lo pudiéramos aplicar a nuestra vida diaria. A este inversionista le preguntaron por qué hace lo que hace.

«I don’t think of it as there’s something that pushes me to do it. That’s just who I am and that’s what I have to do.»

Ed Sykota en conversación con Michael Covel

Entonces podemos aprender de Ed: no tenemos que tener un propósito súper poderoso y claro como el de salvar al Amazonas o terminar con la pobreza. Solamente tenemos que ser honestos con nosotros mismos. El camino y las acciones que decidamos pueden cambiar en cualquier momento si así lo queremos, porque cada día se toma la decisión de ser honesto con uno mismo.

¿Eso cómo me ayuda?

En la primera parte, mencioné cómo incluso el hombre más condecorado en la historia se ha sentido perdido. Si tú sientes que estás perdido es por tu naturaleza humana, solamente busca ayuda y continua creciendo.

Leer y aprender de personas como Michael Phelps nos ayuda a saber que no somos los únicos que podemos sentirnos perdidos o juzgados. Él salió de ese estado en parte porque pidió ayuda y porque sabía lo que quería hacer en ese momento, quería seguir estando en forma, quería regresar a las olimpiadas una vez más y quería arreglar sus relaciones personales.

No hagamos las cosas por esto o aquello, hagamos las cosas porque queremos y podemos, y porque podemos dejar de hacerlas también en cualquier momento.

Nadie obligó a Michael Phelps a seguir compitiendo, él solamente seguía nadando. Hoy puedes escucharlo decir que lo más importante para él es su familia y su fundación que ayuda a que los menores de edad no se ahoguen, y en cambio sepan nadar desde temprana edad.

Crezcamos cada día en todos los aspectos de nuestra vida. No trates de encontrar un propósito de vida, solamente trata de encontrarte a ti y disfruta lo que haces. Michael Phelps no sabía que tendría hijos, ni que terminaría fundando una organización sin fines de lucro, solamente hizo lo que pensaba que quería hacer y lo disfrutó, así como el inversionista.

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