«Y los nominados a mejor host en la categoría de programa de entrevistas son…»

Estar sentado en una ceremonia siendo de los nominados a un premio importante en tu carrera, sin importar quién seas, debería ser un momento de felicidad. ¡Es más, deberías estar ansioso por ganar!

A menos de que seas Oprah Winfrey y te haya tocado estar en esa situación, en donde lo único que ella pensaba era que lo último que quería era ganar y pasar al escenario frente a todo el público, exponiéndose a las críticas POR SU OBESIDAD.

«Ahí estaba yo, sentada en primera fila con mis rodillas obesas lo más pegadas posibles ya que mi vestido me había quedado más corto de lo que se veía cuando me lo probé parada. Definitivamente es un vestido muy corto para una mujer tan obesa como yo.»

Oprah pesaba 237 libras (107.5 kg) y era el momento en el que más gorda había estado…

Ganando como siempre

«Estaba perpleja, quería llorar no de felicidad sino porque ahora me tenía que parar frente a una audiencia de personas hermosas y ser juzgada por ellas.

Me sentía como una perdedora. En ese momento supe que había perdido el control de mi vida y el peso era un símbolo de ello. Era la mujer más gorda del cuarto.»

Oprah Winfrey en su premiación

Todos hemos sido los más gordos del cuarto

Todos, en alguna ocasión, hemos tenido esos momentos donde «deberíamos» estar disfrutando la gloria que tanto nos costó obtener, pero nos dejamos comer por lo que pensarán los demás, porque sabemos que hay cosas de nuestra vida que hemos dejado de lado y que no sólo no controlamos sino que ese aspecto de nuestra vida nos controló a nosotros.

Los demás (o sus opiniones) controlan qué deberíamos ponernos, los bancos controlan cuánto debemos pagar de las tarjetas de crédito, así como la rutina que escogimos decide el poco tiempo que tenemos para comer.

Controla – te

Para dejar de ser los más gordos del cuarto podemos aprender de Oprah y empezar a controlar lo que tenemos que controlar. Así es, lo único que podemos controlar es a nosotros mismos.

Oprah describe en su libro «Make the conection» su ir y venir entre dietas y tratamientos que la hicieron bajar lo suficiente en algunas ocasiones, pero a costa de alteraciones en su metabolismo. Describe varias dietas entre las cuales, la que más me sorprende es una en la que por meses no comía nada sólido, solamente un suplemento alimenticio en polvo que lo preparaba con agua.

La verdadera solución

Finalmente lo que hizo que Oprah fuera más feliz con ella y con su cuerpo, no fue aceptar las cosas tal y como están. Encontró un entrenador que le ayudó a no solamente cambiar sus hábitos alimenticios sino que le cambió sus hábitos de ejercicio y de vida. Ella no comía por su apetito, comía por razones emocionales que trabajó a la par de que trabajó su cuerpo.

Lo que podemos aprender de Oprah es que un cambio verdadero no estará en encontrar la mejor dieta-oferta-deporte-crema-alarma-vestido-coche- presupuesto mensual-etc., sino que hay que darse cuenta de que el proceso es más lento de lo que desearíamos y de que es un proceso diario.

Ya leíste cómo alguien tan famosa y tan exitosa en el ámbito laboral puede tener problemas al punto de sentirse no merecedora de su premio. Haz tus cambios cada día, empieza a recortar gastos que no necesitas, empieza a realizar deporte y a comer de mejor forma. Tomará tiempo, pero actúa hoy antes de que te encuentres en una posición más incómoda.

It comes from the realization that taking care of my body and my health is really one of the greatest kinds of love I can give myself.

Oprah Winfrey, Make the Conection

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