¿Qué tenemos las personas que nos encanta criticar a los demás? O mejor dicho, ¿qué no tenemos las personas que nos hace criticar a los demás?

La respuesta a esa pregunta es súper interesante. Nos encanta ver en los demás lo que queremos y lo que no queremos ver en nosotros. Hoy en día es mucho más fácil identificar errores en los demás. ¿Por qué será? Quédate y lee este correo, podrías identificarte con lo que digo.

Joker

Todos los que están leyendo esta entrada seguramente ya vieron la película «El Guasón». Deberíamos aprovechar el gran éxito que tuvo la película para hablar de la asombrosa transformación que sufrió «Arthur Fleck».

Antes de que empecemos con ese tema, pregúntate con sinceridad: ¿he pensado que no tengo sentido de identidad? ¿He sentido que no tengo realmente algo por lo cual pararte todos los días? Me refiero si hemos tenido esa sensación que tuvo Arthur al bajar las escaleras vestido y maquillado de payaso, seguro de sí mismo, listo para su gran noche.

Todos nos hemos sentido así cuando logramos algo, por ejemplo, cuando nos dieron ese trabajo, cuando terminamos de pagar esa deuda, cuando te dijeron que sí querían andar contigo. En ese momento, en esos segundos… nos identificamos física y emocionalmente con la situación de nuestra realidad.

Juzgar es fácil

Criticamos porque no sabemos quienes somos. Criticamos porque es más fácil definir lo que NO es a lo que SÍ es. Si te piden que describas cómo es una pelota, es muy fácil decir que no es un cuadrado. Es por eso que las redes sociales han abierto una polémica tan grande. Estamos encontrando grupos con los que empezamos a sentirnos identificados incluso si lo que nos une es la crítica hacia una persona (ejemplo: contra AMLO o contra Evo Morales). Esa es la razón por la cual subimos esa foto de nosotros llegando a la meta de la carrera, la foto con el paisaje detrás de nosotros, la foto con nuestros seres queridos. Estamos mostrando los momentos que nos están haciendo sentir como Arthur bajando las escaleras. Estamos haciendo de esos momentos parte de nuestra identidad.

Te pongo un ejemplo, si votaste por AMLO, eres de los que se identifica con los defensores del voto por MORENA y criticas al otro grupo, criticas que ya era demasiado el robo que teníamos, criticas a los críticos del gobierno diciendo que sólo critican por criticar. En cambio, si no votaste por él, seguramente es facilísimo identificarte con los que sacan los malos resultados de su gobierno, criticas a los que votaron por él, criticas a los que lo defienden. Ahí tienes tu sentido de identidad activado por la política.

Momentos y decisiones

A veces perdemos de vista que para definirnos no necesitamos un momento en específico sino una decisión (o mejor dicho un grupo de decisiones). Hemos pensado que terminar esa carrera nos define, cuando no es así. Si tú estas leyendo esto y te defines como un deportista por terminar carreras, comer sano y no tomar alcohol, creo que en realidad lo que estás haciendo es escoger esas cualidades y decidir que eso sea lo que te define en este momento de tu vida. Nosotros escogemos lo que nos define, por eso es tan peligroso definirnos erróneamente con momentos que no nos empoderen o que nos empoderen en un camino no tan bueno (como engañar, lastimar o perjudicar personas). ¿Si alguna vez hiciste algo de lo cual no te sientes orgulloso por qué cargar con esa culpa toda la vida?

Todo sería mucho más claro si admitiéramos que no siempre somos los que terminan la carrera o los que no trabajan en el mejor lugar o los que no usan esa ropa cara y glamurosa. Somos el que dijo que no iba a tomar esa noche pero sí tomó, somos los quedaron de pagarle a un amigo a tiempo pero no le pagamos a tiempo, somos los que dijimos que ahí íbamos a estar en momentos difíciles pero no estuvimos. También somos los que nos levantamos temprano, invitamos las cervezas, cuidamos a nuestros seres queridos. Somos todos ellos, somos los que traen cara de malhumorados en la calle y también los que con una sonrisa le mejoramos el día a un desconocido. Somos todo eso pero… sólo EN ESOS MOMENTOS. Dejas de ser eso cuando avanzas al siguiente momento.

¿Entonces qué nos define?

Hoy en un mundo de información excesiva me gustaría que podamos aprender que lo que creemos que nos define NO nos define realmente. Esa fue sólo una decisión que hiciste en el pasado y que mañana la puedes cambiar. Hoy puedes estar sentado en tu sala viendo la tele con tu mamá, fantaseando con un presentador llamado Murray que te halaga en televisión nacional, o puedes escoger ser alguien más (es importante aclarar que el tema de las enfermedades mentales es muy serio y requiere atención profesional).

A mí no me define más que lo que yo decido que así sea.

tú, lector.

No sientas que ese fracaso es tan importante, así como tampoco lo es esa victoria. Acepta que tu identidad es más que eso. Tu identidad NO es ser mexicano, moreno, fea, abogado, doctora, gorda, pobre, borracho, grosero, infiel o confiado. ¡No nos aferremos a definir nuestra vida por momentos temporales!

¿Entonces qué es la identidad?

¿Te ha pasado que cuando terminas de ver una película quedas inspirado por la historia que acabas de ver? Si te pones a pensar en la última película que realmente te inspiró, sabrás que siempre hay una razón por la cual fue así, por ejemplo, la pasión que mostró el personaje por cumplir con su misión/objetivo/meta/aventura.

Partiendo de esa idea, te exhorto a que te preguntes si hay pasión en tu vida y cómo la has cultivado. No se puede fingir la pasión, y es por eso que cuando alguien te gusta se te nota, por eso cuando eres feliz en tu trabajo se te nota. Si hay pasión hay identidad. Si hay identidad entonces, felicidades, tienes tu propia película.

En cambio, si no hay pasión, pregúntate cuándo fue la última vez que algo te hizo sentir una emoción muy fuerte, cuándo fue la última vez que lloraste o que te enojaste o que fuiste tan feliz que sigues recordando ese momento. Creo que esas emociones son pistas que nos da la vida para identificar cuáles son nuestras pasiones.

Un momento no te define, te define tu pasión por cada momento

No busquemos definirnos, busquemos encontrarnos en cada situación, en cada lugar y en cada persona. Así criticaríamos menos y, me parece, seríamos más felices. Busquemos qué es lo que realmente nos apasiona y trabajemos duro en eso.

En algún momento, todos nos sentimos en el lugar del Guasón y en algún momento todos nos sentimos en el lugar del héroe. Identifiquemos el momento, y cuando termine, dejémoslo ir y avancemos al siguiente momento. Imagínense ser miles de personajes y no estar atado a tener que interpretar siempre el mismo.

Identifícate en cada momento y luego empieza de nuevo.

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