Dos historias dos lecciones

¿Qué no ya debería ser rico?

La semana pasada estaba pensando que ya debería compararme una casa, que ya debería ser millonario, que ya debería tener una empresa cotizando en bolsa…. y no lo tengo. En ese momento pasaron varias cosas por mi cabeza y dos de esos pensamientos fueron las dos historias que aquí encontrarás, espero que puedan ayudarte como a mi me ayudan.

Las historias son la mejor forma para trasmitir conocimiento. La primera te ayudará a darte cuenta de que la vida es como la vida en la selva. La segunda te ayudará a no juzgar las cosas o situaciones por su apariencia de una forma muy divertida.

La selva

Cada mañana en África se despierta una gacela. Sabe que tiene que correr más rápido que el león más veloz, si no quiere morir devorada.

Cada mañana en África se despierta un león. Sabe que tiene que correr más rápido que la más veloz de las gacelas, si no quiere morir de hambre.

No importa si eres león o gacela. Cada mañana, cuando salga el sol, empieza a correr todo lo que puedas.

Correr es parte de la naturaleza. Claro que correr también tiene su parte divertida y hay que correr para alcanzar nuestras metas y claro que hay que disfrutar de la vista, del camino, de lo espiritual, hay que divertirnos. Pero al final no olvides que todos debemos correr. Si sientes que vas más lento que los demás no te preocupes. Un león no se compara con un tigre, una gacela no se compara con un guepardo.  La gacela solo sabe que tiene que correr más rápido que el león. ¡Esa es tu meta! Trabaja por ella, no te compares.

Ya lo sabes ahora, cuando salga el sol… más vale empezar a correr.
¡Correr, correr, correr!

El monje

Estaban un monje y su aprendiz. El monje era ciego y su aprendiz no lo era. El monje estaba moviendo su brazo suavemente acariciando la columna de un perro.
Al ver eso el joven aprendiz le pregunta a su maestro:
¿Maestro, porque está acariciando al perro que acaba de morderle la pierna?
A lo cual el monje responde:
¡Acariciando, no lo estoy acariciando le estoy buscando el hocico para darle un buen #$&¡&/» !

Recuerda que nada es lo que parece y menos en cuanto a dinero se trata. Así que si sientes que no estás obteniendo lo que quieres o que deberías estar comprando la casa tal cual te contó tu amigo, o deberías estar estrenando coche o emprendiendo un nuevo negocio. Toma un respiro y no te compares, así como el león no se compara con nadie. tu no te compares y menos te compares con alguien con quien no sabes su situación financiera personal. No te compares con quien lleva el reloj de 200,000 pesos, no te compares con quien tiene la familia feliz, no te compares con quien ya se independizó, no te compares con quien tiene un «mejor» trabajo.

Mejor ponte metas, síguelas y ponte metas más grandes después.

¡Disfruta, no te compares y no juzgues!

 

 

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